¿Un paso para atrás? ¡Ni para tomar impulso!
![]() |
| Jose G. Rodriguez - Cubiro, Estado Lara. |
Anoche me dormí pensando en que cada día que pasa es uno menos que estamos en este mundo. Pude conciliar el sueño y cuando me desperté, seguía pensando en lo mismo. Me tomé un café y caí en cuenta que sólo quedan pocos días para el final del año. “Wow, el 2016 se me fue volando”. ¿Qué tal a ustedes?
Mientras me
tomaba mi cafecito, saqué un lápiz y un papel y me puse a escribir todos los
deseos que tengo para este 2017. Llegué a la conclusión que la canción más
apropiada para describir lo que me propuse dice algo así: “año nuevo, vida
nueva….”
Les confieso
que para el 2017 me propongo no mirar para atrás, ni para tomar impulso.
Cuando era
un niño recordaba que en Colombia, la tradición era siempre quemar un muñeco
hecho de ropa vieja a la media noche en la víspera del año nuevo. Hasta hace
poco entendí realmente el significado de esta tradición. La ropa vieja son
todas aquellas cosas que pesan tanto y que no nos permiten salir adelante. Lo
queman para deshacerse de la basura y comenzar así como el año: nuevos y
renovados.
Como seres
humanos somos muy tercos, como diría mi papa “cabeza dura”, así que en muchas
ocasiones nos quedamos atorados con el pasado, tratando de nadar contra la
corriente, cuando en realidad lo que hay que hacer es cambiar la página. Sé que
es más fácil decirlo que hacerlo, pero créanme, no es imposible.
Un amigo muy
sabio y a quien respeto inmensamente me dijo este fin de semana, “Jose, somos
tan afortunados, pero no nos damos cuenta de ello”. Tanta razón que tiene este
amigo. Somos tan afortunados de tener en donde dormir esta noche, que comer y
de vivir en este país, y todavía nos sentimos con el derecho de quejarnos y de
pedir más.
Pareciera
que no nos damos cuenta de lo obvio. Primero: la vida se pasa volando. Segundo:
hay que disfrutarla sin pegarse de las pequeñeces de la vida. Y tercero: la
disfrutemos o no, la vida sigue, con o sin nosotros. Si todo esto es cierto,
¿entonces porque no somos plenamente felices como siempre deseamos?
No somos
totalmente felices porque no sabemos cómo serlo. No sabemos cuándo dejar de
insistir en lo que no nos conviene, y no sabemos cuándo ni cómo evitar enfocar
toda nuestra energía en las cosas negativas.
En
ocasiones, no permitimos que una relación mejore porque estamos aferrados a una
discusión que tuvimos con una persona, o no nos atrevemos a hablar en público
porque nos fue mal la última vez que lo hicimos. Ahí nos quedamos, atrapados en
un miedo que no tiene fundamento. Si basamos nuestro presente en el pasado,
terminaremos como cangrejos caminando, pero hasta el fondo del mar.
En esta
época de fiestas, salimos corriendo al centro comercial a comprar un regalo
hasta para quién nos cae mal. Cocinamos para que los invitados disfruten de la
cena y nos vestimos para ser los más guapos de la fiesta. Pero, se nos olvida
lo más importante: ser felices y dejar de ver al mundo por un microscopio
cuando tenemos la ventana abierta con vista al mar.
¿Qué opinan?
¿Será que abrimos la ventana? Amaneció y no nos dimos cuenta.
Espero sus comentarios.
